Si el último tiempo te sentiste triste y de luto, desesperanzado, si estuviste respondiendo comentarios a personas que culpan a la víctima o a su familia, o cuestionan los gastos del Estado, y si estás re podrida de que la vida de las mujeres sea una estadística: esta nota es para vos.
Una reflexión en voz alta sobre cómo personas ineptas ocupan posiciones de poder con un sueldazo que vos y yo -que no llegamos a fin de mes- bancamos. Y que, de mínima, hay que vigilar y exigir. Siempre creí en el Estado porque el Estado ordena a la sociedad y permite que no colapse. Pero hoy colapsamos, y es hacia ellos a donde tenemos que ir.
Por: Flo Straso
El primer semestre del año se puso heavy. La desesperación y la desesperanza por la violencia dirigida a mujeres y niñas hace que nos preguntemos qué hacer y, como nada cambia si nada cambia, es evidente que la responsabilidad no recae en las mujeres ni cómo vestían ni dónde estaban. La culpa es de varones violentos y de cómo se cuidan entre ellos.
El caso de Barrelier en pleno Cofico deja en claro varias cosas, la primera: que los varones se cuidan entre ellos. Y que la justicia, encargada de cuidarnos, es la peor. Los 3 poderes del estado -ejecutivo, legislativo y judicial- están implicados en este caso. Desde el fiscal Ivan Rodriguez que lo liberó tras una vieja denuncia, pasando por el concejal Ricardo Moreno que le dio trabajo al violador y que se refirió al crimen como “un moco”, pasando también por el ministro de seguridad Juan Pablo Quinteros que estaba -yo lo vi- en el recital de Los Fundamentalistas la noche del sábado -mientras Barrelier abusaba de Agostina- y en los festejos de Belgrano Campeón (él re pirata, a juzgar por su foto de perfil). Y como si eso no fuese suficiente, después de la peor noticia nos tuvimos que fumar al fiscal Raúl Garzón hablando de premiar al can.
Pero esta no es la primera vez. Un ejemplo de los miles que hay: Sebastian Wagner mató a Micaela García en Entre Ríos. El tipo ya había estado preso por violar. Pero el juez Carlos Rossi decidió darle la libertad, ignorando los informes de expertos. Salió y violó y mató. Al igual que Barrelier y que todos los que tienen denuncias y son potenciales femicidas y nadie hace nada: ni el ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial. Sino mirá el caso de Pablo Laurta y el doble femicidio en Córdoba. Durísimo.
Esto ya se estudió
Estas situaciones de tipos cuidándose entre ellos y haciendo las cosas mal ya está sobre la mesa y la teoría. Debemos exigirle más a estos impresentables vagos y burros - con el respeto de los burros - que son responsables de casi todas nuestras muertas.
Y no importa si son peronistas o libertarios. Ya lo dijo Malena Pichot en #OnTheRecord: “Antes que las izquierdas y las derechas está la verga”. Es momento de visibilizar la desidia de estos tipos, la “camaradería peneana” (Malena Pichot) y la fratria existente entre varones -como dice Rita Segato en Enemigos del rey- y empezar a ver los crímenes de género con un lente puntual: no es la relación entre la víctima y el victimario la que importa, sino la relación entre el victimario y otros hombres, que lo hacen para demostrar su poder ante otros hombres -como dice Segato en la misma entrevista-.
También el psiquiatra Enrique Sola asegura que “a los hombres solo le importa lo que digan otros hombres”, y la verdad que me resuena un poco y pienso en las juntadas de chicas hablando de cómo están y las juntadas de varones no hablando de sus emociones sino comportandosé como adolescentes de 40 años. Basta de ser pobres tipos. Llegó la hora de ser hombres personas. Y ya sé que es horrible que te digan lo que tenés que hacer -más aún en posverdad- pero así están las cosas.
También los medios y los compartidos en redes pueden hacer lo suyo: mostrar la cara de los femicidas o aspirantes de femicidas en posteos como este de filonews o celebrar actitudes como esta en un noticiero, donde el conductor pide a producción que cambie la imagen de la víctima por la del victimario. Básicamente es eso: dejar de hablar de las víctimas y hablar de los victimarios y sus cómplices. Y apuntar a que todas las condenas sean tan rápidas y efectivas como la de Nahir Galarza.
Hay esperanza
Estoy convencida de que estamos en otra etapa. Y más allá del negacionismo de muchos, visibilizar es la tarea.
Nada cambia si nada cambia. La presencia en las calles y la discusión en la casa, es más fuerte que el share en redes.
El involucramiento de varones cis es urgente porque todos somos víctimas del patriarcado, incluso ellos.
Y otro mundo es posible siempre que lo intentemos.
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